El británico James Lovelock, creador de la Teoría de Gaia, sorprendió al proponer que se suspenda “por un corto tiempo” la democracia, como hacen los países en vísperas de una guerra, para atacar el problema del calentamiento global. Los seres humanos “somos demasiado estúpidos” como para prevenir el desastre, sentenció.
"No hemos evolucionado todavía hasta el punto donde ya seamos demasiado sabios y tomar medidas complejas en contra del cambio climático. La inercia de los humanos es tan grande, que es casi imposible hacer algo positivo", expresó con cierto grado de escepticismo el científico británico y ex colaborador de la NASA, James Lovelock.
Acostumbrado a sorprender con sus creaciones y declaraciones, como cuando en 1969 presentó su Teoría de Gaia (Madre Tierra en griego), que se basaba en la idea que la biomasa de la Tierra autoregula las condiciones del planeta, Lovelock señaló que la humanidad sólo será persuadida a tomar la amenaza del cambio climático en serio cuando ocurra un evento catastrófico de gran magnitud.
"Este tipo de evento podría cambiar la opinión pública. De otra manera los científicos y políticos continuarán con sus discusiones sin hacer mucho", declaró el investigador en una entrevista publicada por el diario londinense "The Guardian".
Esta vez la solución propuesta por Lovelock fue radical y no libre de controversias: suspender temporalmente la democracia moderna para luchar de modo más eficaz en contra de la catástrofe medioambiental.
"Incluso las mejores sociedades democráticas acuerdan que cuando se acerca una gran guerra, la democracia debe ser suspendida por un corto tiempo. Siento que el cambio climático puede convertirse en un problema igual de grave a una severa guerra. Así que podría ser necesario suspender a la democracia por un período limitado", precisó.
Sin medias tintas, el nonagenario científico concluyó que los seres humanos “somos demasiado estúpidos” para prevenir el cambio climático.
Telam
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